Museos y utopías

En este apartado queremos ir incorporando nuestro trabajo sobre utopías y museos. En estas instituciones, tan ligadas a la construcción de aquella otra utopía, el estado-nación, circulan relatos que nos dicen quiénes somos y quienes debemos ser; construyen un orden posible dentro del caos de acontecimientos históricos e imprimen un destino a las comunidades humanas. Pero la gran apuesta del museo consiste en convencernos de que ese orden y significación es un imperativo de la realidad y es el único orden posible. Esos relatos que apelan a la memoria construyen identidades no sólo por lo que dicen y por lo que silencia y excluyen, sino también por la forma, la manera de organizar esos contenidos. La utopía se constituye gracias a la prefiguración de un mundo ideal pero también por la forma de narrar, por una peculiar estructura narrativa, por la configuración de una trama. Como potente dispositivo visual, el museo ha construido la ficción de la homogeneidad nacional (y ha ayudado a crearla) y ha organizado la historia del mundo en una única secuencia lineal. Funcional a los intereses estatales, en las últimas décadas se ha convertido en un espacio de disputa, en un lugar donde se cuestiona quién tiene legitimidad para definir y representar a los distintos grupos humanos y con qué fin se realizan estas definiciones. Así los museos de historia nacional han sido cuestionados desde otras escalas de representación como la colonial o la étnica. La mayoría de las colonias utópicas que hemos investigado padecen lo que podríamos llamar “obsesión por la memoria” por registrar sus propias historias en libros, memoria, autobiografías y museos. Se trata de comunidades pequeñas en las que se intenta o intentó transmitir esa memoria colectiva a través del museo, de una estructura narrativa, de relatos que conjuraran al olvido. Reconocer esa estructura, descomponerla, analizar su funcionalidad y operatividad es parte de nuestro cometido. Para una descripción detallada del proyecto.

Resumen de la propuesta

El propósito de esta investigación es repensar la función del museo, de los museos coloniales, nacionales y étnicos en momentos de crisis de la subjetividad ligada al Estado. La celebración de los bicentenarios de las independencias nos parece un buen momento para hacerlo, para evaluar los distintos relatos que circulan en los museos y sugerir posibles estrategias para adecuar esos relatos a las necesidades políticas y culturales actuales. Los museos elegidos son: El Museo de América en Madrid, los museos de Historia Nacional de Paraguay y la Argentina, los museos étnicos de las colonias galesas en Chubut (Argentina), menonitas en el Chaco y el de Moisés Bertoni en el Alto Paraná, estos últimos en Paraguay.

El equipo está formado por tres investigadores doctorados por la Universidad Complutense de Madrid que llevan tres años investigando sobre experimentos utópicos en América Latina gracias a un proyecto de I+D (HUM-2005/03777)

Estado actual del problema

En los próximos años se conmemorarán en América Latina los bicentenarios de las independencias: 1811 en el caso de Paraguay y 1810 (con desacuerdos respecto a la fecha: 1810 o 1816) en el de la Argentina. España perdía una parte de sus posesiones de ultramar y aquellos territorios iniciaban un largo camino que desembocaría en la construcción y desarrollo de los Estados Nación. En este proceso histórico de pérdida (territorial) y construcción (nacional) una institución jugó un papel decisivo: el museo (histórico, etnográfico y el de historia natural). Una institución típicamente moderna se constituyó como el aparato visual más potente en ese doble juego: la construcción de imaginarios nacionales y la legitimación de la expansión neocolonial.

Depositarios de las esencias nacionales, en los museos se rinde culto a los padres de la patria, se conserva, expone y difunde el patrimonio cultural y se muestra “un pasado común, la comunidad de lengua, cultura y valores, y una pretendida unidad e identidad transhistóricas” (Pérez Ruiz: 1998, 95). En un mismo espacio se trama una historia posible pero se expone como si fuera la única verdadera. Como en todo relato se visualizan sucesos, se seleccionan acontecimientos, se silencian voces y se exaltan personajes, pero la gran apuesta del museo es educar, disciplinar y convencer a los visitantes de que su relato está amparado en el conocimiento científico y, por tanto, es el relato verdadero. Se intenta borrar las trazas ideológicas, estéticas o políticas presentes en la peculiar selección de los objetos o relatos (Shohat y Stam:1994, 2).

En las grandes metrópolis europeas, las primeras en utilizar este dispositivo visual, se concibió al museo como aparato transnacional, donde se representaba en un mismo espacio todo el tiempo humano, desde la prehistoria hasta el presente y se sometía la diversidad cultural, étnica y natural a una única jerarquía, a un orden evolutivo, representado por las exigencias de expansión del colonialismo europeo. Se interpretaba la variedad humana como si se tratara de distintos estadios de un inevitable desarrollo, situando en la cúspide a la cultura occidental europea: modelo y fin deseado para todo el planeta.

Desde los años ´50, pero con especial énfasis en las dos últimas décadas, los museos han comenzado a ser cuestionados no sólo por parte de grupos minoritarios o subalternos, que se consideran excluidos de esa representación, sino también por los propios profesionales de los museos y de las ciencias sociales que contribuyeron, en muchos casos, a construir esos discursos hegemónicos que hoy critican. Con insistencia, tanto los grupos subalternos como los investigadores piden que los museos dejen de ser espacios de inculcación y adoctrinamiento y pasen a ser lugares de representación donde verse reflejado (Sepúlveda Dos Santos: 2005, 52). El acceso a la historia y a la memoria se considera un derecho fundamental que afecta a la identidad y a la capacidad de acción de los actores y sujetos involucrados. La invisibilización histórica o la valoración negativa de ciertos grupos actualizan y refuerzan las estructuras de dominación e incapacitan a los actores para una resistencia activa. Los museos son “zonas de contacto” en donde se convoca la “copresencia espacial y temporal de sujetos previamente separados por disyunturas geográficas e históricas y cuyas trayectorias se juntan ahora” (Pratt: 1992, 6 y 7).

Esto es, el museo no sólo es un lugar en el que se representan acontecimientos, sucesos o en el que se inscriben valorativamente a distintos grupos humanos, también es un ámbito donde ocurren cosas. En los museos también se puede enfatizar “de qué modo los sujetos están constituidos en y por sus relaciones recíprocas (…) (y) la estructura (organizada) del museo se vuelve una relación histórica, política y moral permanente: un juego de tira y afloja, un conjunto de intercambios cargados de poder” (Clifford: 1999, 238). En una perspectiva semejante, donde se recrea el museo como “zona de contacto” las representaciones culturales, los hallazgos y los descubrimientos, pasan a ser concebidas no como ejemplos del genio humano, individual o colectivo, sino como estrategias de “historias particulares de dominación, jerarquía, resistencia y movilización” (Clifford: 1999, 264).

Estos giros en los propósitos, funciones y usos de los museos han tenido un amplio eco en el mundo anglosajón, donde distintas minorías étnicas han ocupado espacios y exigido participación en la gestación y gestión de sus representaciones. Tal es el caso de los afroamericanos o el de varios grupos indígenas en Estados Unidos, que consideran que una mayor presencia en los museos podría contribuir al renacimiento social y cultural de sus pueblos. Más próximo a nuestro entorno cultural podemos citar el conflicto que tuvo lugar en Cataluña en 1992 en torno al cuerpo embalsamado de un pigmeo que estaba expuesto en el Museo Darder de Historia Natural de Banyolas y cuya situación fue denunciada por los inmigrantes africanos, haciendo peligrar la participación de los equipos de aquel continente en los juegos olímpicos. El incidente se zanjó con la repatriación del cuerpo a su país natal en el año 2000.

De igual forma en América Latina, y cada vez con mayor fuerza, bien por presión de los grupos étnicos, bien por la sensibilidad de los responsables de las políticas culturales, se comienzan a formular declaraciones en torno a la conveniencia de exhibir restos humanos de las culturas originarias en las exposiciones (véase por ejemplo, la declaración del Museo de Historia Nacional de la Argentina: www. cultura.gov.ar/direcciones) y en varias ocasiones se ha exigido la devolución de esos restos -y posterior inhumación- a sus descendientes. Así ocurrió con los restos del antiguo cacique Mariano Rosas (Painé), reclamados por sus familiares ranqueles al Museo Natural de La Plata (donde estaba expuesto) y enviados a Victorica (La Pampa), donde fue enterrado en julio de 2002.

Todo parece indicar que las presiones para actualizar las funciones del museo han sido más consistentes en aquellos países donde prevaleció una estructura estatal fuerte y centralizada, -que en su momento garantizó una educación pública y gratuita a todos los ciudadanos, haciéndoles potenciales visitantes de los museos- y en aquellos otros en los que la diversidad cultural fue la norma. Por ejemplo, se observa una mayor presión en países como la Argentina -con un estado hipertrofiado en el siglo XX- que en Paraguay -donde predominó una suerte de estado patrimonial, al servicio de una élite y que dejó al margen de cualquier tipo de participación cultural formal a la mayoría de la población-. De igual forma, las exigencias han sido mayores en países latinoamericanos de diversidad cultural y/o étnica que en aquellos países más homogéneos como España, hasta hace poco tiempo poco abierta al exterior.

Pero la situación está cambiando y los que antes eran representados en el Museo de América de Madrid, pero residían a miles de kilómetros de distancia, cada vez en número mayor habitan el territorio peninsular y comienzan a exigir su cuota de representación en el museo. Nosotros hemos sido testigos de la sorpresa de distintos grupos de latinoamericanos residentes en España durante su visita al museo. Fuera de su contexto nacional, cada uno de los visitantes busca, (se busca) en el museo y muestra perplejidad ante la forma de abordar su historia o de registrar la memoria de su grupo. Por ejemplo, resulta particularmente impactante el nombre dado en el museo a la vitrina que registra, de pasada, la aportación de los africanos a las culturas americanas. Donde uno espera alguna mención a la esclavitud, en el museo se habla de “inmigración africana”.

Objetivos del proyecto

Repensar la función del museo, de los museos coloniales, nacionales y étnicos en momentos de crisis de la subjetividad ligada al Estado es el propósito de esta investigación. La celebración de los bicentenarios de las independencias nos parece un buen momento para hacerlo, para evaluar los distintos relatos que circulan en los museos y sugerir posibles estrategias para adecuar esos relatos a las necesidades políticas y culturales actuales.

La historiografía americanista ha realizado importantes lecturas de su pasado en las últimas décadas que afectaron, por ejemplo, a los manuales escolares y al discurso político. Pero este revisionismo no ha encontrado el mismo eco en el caso de los museos. Nuestro objetivo es reconocer esos relatos, relevarlos, recorrer sus fundamentos, desnaturalizarlos y, así, permitir la incorporación de otros discursos. La celebración de los bicentenarios es un momento político oportuno (por la difusión que tendrán las celebraciones y el consiguiente debate que generará) pero también un punto de anclaje donde confluye la memoria de tres actores históricos: la metrópoli/las colonias, los Estados nacionales y las minorías étnicas.

Esta sería una buena manera de contribuir a repensar las nuevas funciones de los museos mediante la recuperación de las auto-imágenes y las imágenes de los otros que salpican sus relatos. Muchas de esas inscripciones no son deliberadas, se han naturalizado a lo largo de la historia, consiguiendo sedimentar una forma de mirar que no por ser frecuente deja de ser histórica y, por tanto, contingente.

El mundo colonial es ya historia y las identidades nacionales no parecen atravesar su momento más glorioso. No obstante, no siempre la crisis o el colapso de un proceso histórico liquida automáticamente los imaginarios que le son propios. De hecho en los trabajos realizados y publicados sobre el Museo de América en Madrid (González De Oleaga y Monge: 2007 y 2008) se registra, sin dificultad, el pulso de relatos típicamente coloniales. Por otra parte, los imaginarios nacionales parecen amenazados por las identidades étnicas, con todos los riesgos que una sustitución de este tipo conlleva. Por ello nos parece que recorrer estas tres instancias, colonial, nacional y étnica en cada uno de los museos que se detallan a continuación, nos va a permitir entrever qué se pone en juego en cada representación y apuntar hacia posibles espacios de convergencia y entendimiento entre países y grupos humanos. De acuerdo con los objetivos propuestos hemos pensado en tres países y en los siguientes museos:

España:
.Museo de América en Madrid (como ejemplo de museo colonial)

Paraguay:
.Museo Casa de la Independencia en Asunción (museo nacional)
.Museo Jakob Unger en Colonia Filadelfia y Museo Menno en Colonia Loma Plata (museos étnicos)
.Museo Científico Moisés Bertoni en Península (museo étnico de un suizo anarquista)

Argentina:
.Museo Histórico Nacional en Buenos Aires (museo nacional)
.Museo de las colonias galesas en la provincia de Chubut (museo étnico)

La selección de estos museos está relacionada con la experiencia de campo que posee el equipo de investigación que presenta este proyecto, que se ha centrado en los procesos históricos de Argentina y de Paraguay. Las tareas realizadas en el marco de un proyecto de investigación sobre prácticas y creencias utópicas en América Latina gracias a un proyecto de I+D (HUM-2005/03777) han permitido establecer los primeros contactos con algunos de los museos a (re)visitar, así como con los actores a ellos vinculados.

Resultados esperados

En cuanto a los resultados que ofrecemos, éstos se organizarán de la siguiente manera:

  1. Artículos en revistas de impacto (por ejemplo en Museum and Society) y presentación de ponencias en congresos y jornadas de difusión local, nacional e internacional.
  2. Presentación de un “Museo de bolsillo”: a partir del archivo sonoro, fotográfico y gráfico de los textos recopilados en los tres países, la propuesta es la realización de una muestra en imágenes de los Museos, en la que se registren, por un lado, las distintas partes del museo, sus relatos (colonia, nación y etnia) y, por otra, se propongan otros discursos posibles para esas instituciones.
  3. Edición de un CD rom con la información recopilada y la propuesta del “Museo de Bolsillo”, que permita la consulta a diferentes usuarios de estos museos, así como una circulación más extensa de los resultados a la comunidad académica y a los conjuntos implicados en la organización de entidades similares.
  4. Incorporar el CD-Rom en el sitio web www.memoriadelautopia.org de que dispone el equipo de investigación para multiplicar el impacto de este trabajo.

Metodología

En cada uno de los museos señalados, se localizarán los relatos que recorren las exposiciones. Para ello contamos con una plantilla sobre las características del relato (Pampillo: 2004, 25-27). Esto nos permitirá realizar una lectura del museo en la que localizar puntos focales o nodales, puntos de conflicto, silencios y omisiones, justificaciones y todo lo que hace a la narración como forma de conocimiento. No sólo la disposición de los objetos, sino la estructura edilicia, la ubicación del museo en el entramado urbano significan y permiten inferir significaciones.

La lectura semiótica de los museos se completará con entrevistas a los directores, a los curadores y conservadores de las instituciones. Además, nos parece muy importante poder reconstruir la historia de estos museos, ver las adherencias e inercias que arrastran a lo largo de su historia. También dedicaremos tiempo a revisar, como parte de su desarrollo histórico, al lugar de los museos nacionales en la vida política a través de los debates parlamentarios y en la prensa. En el caso de los museos étnicos, también rastrearemos su lugar en la vida de la comunidad (por ejemplo, en el caso del museo Unger de la colonia Filadelfia a través de la Sociedad Histórica y mediante el Mennoblatt, el periódico de la comunidad desde 1930).

Bibliografía citada

.Clifford, James (1999) Itinerarios Transculturales, Barcelona, Gedisa.
.González de Oleaga, Marisa y Fernando Monge (2007): “El museo de América: modelo para armar” en Historia y Política, 18, pp. 273-293.
.——————–(2008): “Museum” y “Museo de America” en Saunier, P.Y y Akira Iriye, The Palgrave Dictionary of Transnacional History, London, Palgrave.
.Pampillo, Gloria et alt. (2004): Como una araña en el zapato. La narración. Teoría, lecturas, investigación y propuestas de escritura, Buenos Aires, Libros de la Araucaria.
.Pérez Ruiz; Maya Lorena (1998): “Construcción e investigación del patrimonio cultural”, Alteridades, 8, 16, pp. 95-111.
.Pratt, Marie Louise (1992): Imperial Eye. Travel Writing and Transculturation, London, Routledege.
.Sepúlveda Dos Santos, Myrian (2005): “Representations of Black People in Brazilian Museums”, Museum and Society, 3,1, pp.51-65.
.Shohat, Ella y Robert Stam (1994): Unthinking Eurocentrism. Multiculturalism and the Media, London, Routledge.

Para leer

Algunas reflexiones sobre el Museo de América en Madrid en este texto de Marisa González de Oleaga y de Fernando Monge.

Ernesto Bohoslavsky, María Silvia Di Liscia y Marisa González de Oleaga, “Pertenencia y exclusión en el Museo Histórico Nacional de Buenos Aires y el Museo de Trelew en tiempos del bicentenario”, Pilquén.
Sección de Ciencias Sociales
, Año XIII, nº 13, Universidad Nacional del Comahue, Viedma, pp. 1-10 (ISSN 1851-3123).

Ernesto Bohoslavsky, María Silvia Di Liscia y Marisa González de Oleaga, “Del centenario al bicentenario. Memorias (y desmemorias) en el Museo Histórico Nacional”, A contracorriente. Una revista de historia social y literatura de América Latina, vol. 7, n° 3, North Carolina State University, Spring 2010, pp. 100-125 (I.S.S.N. 1548-7083).

.González de Oleaga, Marisa “De círculos y líneas rectas. Asimilación y exclusión en los espacios ‘vacíos’ de dos utopías americanas” en Heffes, Gisela (ed.), Utopías urbanas: Geopolíticas del deseo en América Latina, Madrid/Frankfurt, Iberoamericana (en prensa).

.González de Oleaga, Marisa “Saberes propios y experiencias ajenas. La apropiación de la memoria de las utopías” en Parrilla, Eduardo (ed.), Utopía: espacios alternativos y expresiones culturales, México, Instituto Tecnológico de Monterrey, (en prensa)

.González de Oleaga, Marisa, “Historical narratives in the colonial, national and ethnic museums of España, Argentina and Paraguay” en Carretero, Mario y Mikel Asensio (eds.), Understanding History and the Construction of Identities in a Global World: De-Nationalizing History Teaching?, North Carolina, Information Age Publishing (en prensa).

.González de Oleaga, Marisa y Ernesto Bohoslavsky, “Self-Representations in the Welsh and Mennonite Museums”, Anais do Museu Paulista, 19, 2, (julio-diciembre 2011), pp. 159-177. ISSN 0101-4714

.González de Oleaga, Marisa, Di Liscia, María Silvia y Ernesto Bohoslavsky, “Looking from Above. Saying and Doing in the History Museums of Latin America”, Museum and Society, 9, 1, 2011, pp. 49-76. ISSN 1479-8360

.González de Oleaga, Marisa, Bohoslavsky, Ernesto y María Silvia Di Liscia, “Entre el desafío y el signo. Identidad y diferencia en el museo de América de Madrid”, Alteridades, 41, diciembre 2011, pp. 41-37. ISSN 0188-7017

.González de Oleaga, Marisa, Di Liscia, María Silvia y Ernesto Bohoslavsky, “Ironía y literalidad. Los museos históricos en Argentina y Paraguay” en Fernández García, Tomás, América Latina, dos siglos de independencia. Fracturas sociales, políticas y culturales, Varsovia, Biblioteka Iberyjska, 2011, pp. 327-353. ISBN: 978-83-62171-17-0, 978-83-60875-96-4